Ciencia con nervio (y escenario)

Ciencia con nervio (y escenario)

Una de las partes más gratificantes de la docencia universitaria, y que a veces queda eclipsada por la burocracia y los plazos, es acompañar a estudiantes que no solo quieren aprender, sino también hacer cosas. Cosas con sentido, con energía y, sobre todo, con ganas de comunicar.

Estos días he tenido una de esas alegrías. Fernando Álvarez, alumno del Grado en Biología y estudiante al que estoy tutorizando el Trabajo de Fin de Grado junto con Celestino Quintela, decidió dar un paso poco habitual: subirse a un escenario y contar ciencia en forma de monólogo. Y no cualquier ciencia, sino la de su propio trabajo de investigación.

Su monólogo giró en torno a una vieja conocida de la ecología y la biogeoquímica vegetal: Noccaea caerulescens (Brassicaceae), una planta capaz de hiperacumular metales pesados como níquel, zinc y cadmio. Una especie fascinante que, lejos de huir del “veneno”, parece haber aprendido a convivir con él… e incluso a sacarle partido.

Ese mismo hilo conductor está en el centro de su TFG, titulado:

“Cuando las plantas juegan con veneno: hiperacumulación de metales en las poblaciones gallegas de Noccaea caerulescens”.

El trabajo se centra en varias poblaciones gallegas asociadas a pequeños afloramientos serpentínicos del valle del Ulla (Si… un ámbito territorial que coincide en parte con la zona propuesta para la implantación de la macrofactoría de Altri y que se caracteriza por la presencia de numerosos afloramientos serpentínicos dispersos, edáficamente singulares y biológicamente relevantes, donde habitan, entre otras especies, estas plantas “heavy metaleras”). El objetivo del trabajo es estimar su capacidad de hiperacumulación de metales y analizar la variabilidad de este carácter entre y dentro de poblaciones, a partir de la recogida de hojas y suelos en distintas localidades y del análisis tanto de parámetros edáficos como de concentraciones de nutrientes y elementos traza en los tejidos vegetales.

Es investigación básica. Con método. Con campo, laboratorio y datos. Pero también es, y esto no es menor para mí, una oportunidad para contar cómo funcionan las plantas, cómo se adaptan a condiciones extremas y por qué estudiar estos procesos importa.

Que un estudiante decida llevar este conocimiento al terreno de la divulgación, hacerlo con humor, exponerse en público y conectar ciencia y emoción dice mucho de su actitud. Y también recuerda a uno por qué merece la pena apostar por una universidad que no se limite a producir resultados, sino que forme personas capaces de entenderlos, cuestionarlos y comunicarlos.

Como tutor, no puedo estar más satisfecho. No tanto por el escenario en sí, sino por lo que representa: curiosidad, iniciativa, valentía intelectual y ganas de hacer bien las cosas. Ojalá más TFG con este nervio. Y ojalá más ciencia que se atreva a salir del laboratorio para encontrarse con la gente!

Seguimos (disfrutando de nuestro trabajo).

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